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El manifiesto futurista del libro

28 Oct

Pressbooks es una plataforma para crear libros electrónicos basada en WordPress. Aún está en beta, aunque están dando invitaciones para probarla.

Hugh McGuire es su promotor y, junto a Brian O’Leary, de Magellan  son dos de los tipos que en mi opinión dicen cosas más interesantes sobre los cambios que la irrupción del libro electrónico está provocando y va a provocar en el mundo editorial.

Book: A Futurist's Manifesto

Usando su plataforma, McGuire y O’Leary acaban de publicar un libro que recoge sus reflexiones y las de otros (como Andrew Savikas, de O’Reilly o Craig Mod) sobre los cambios que estamos viviendo. Se puede leer online (http://book.pressbooks.com/) o comprar (en formato epub o mobi) en la web de O’Reilly (http://shop.oreilly.com/product/0636920020325.do).

De momento, aprovechando las posibilidades de la edición digital, solo han escrito la primera de las tres partes del libro (aunque ya explican qué habrá en la segunda y en la tercera y cuándo prevén publicarlas). En un modelo que O’Reilly ya ha utilizado con algún otro libro, lo sacan a la venta antes de que se haya completado, y su precio va subiendo a medida que se va añadiendo contenido. Eso sí, quien lo compre ahora tendrá acceso a las sucesivas actualizaciones.

Promete ser una lectura muy enriquecedora :)

Note to self

11 May

Llevo varias semanas viendo hacia dónde enfocar mi trabajo final del máster. Tengo claro desde hace bastante tiempo que quiero hablar sobre las transformaciones que está viviendo el libro y la industria que gira a su alrededor, algo sobre lo que ya llevo un tiempo escribiendo, pese a la sensación de que cada día aprendo algo que hace que lo que pensaba hasta ayer me parezca simplista, limitado, o directamente erróneo. Pero este es un campo tan amplio, con tantas facetas, que no acabo de centrar el tiro. Por suerte, en estos últimos días creo que empiezo a ver la luz :)

Para sacarle partido a la explosión de posibilidades que supone el hecho de que el libro se esté liberando de su corsé impreso, para que nuevos modelos de negocio sean factibles, hacen falta unas cuantas cosas. Entre ellas, hay dos que me parecen a la vez importantes y muy interesantes:

Por un lado, la transformación del flujo de trabajo editorial, orientado tradicionalmente hacia la producción del libro físico, y que ahora debería centrarse en el contenido (la propiedad intelectual, que diría Jose Afonso Furtado), permitiendo su plasmación y distribución por diversos medios o canales, de los cuales el libro impreso sería solamente uno más.

Por otro, en estrecha relación con lo anterior, la aplicación al contenido, ya desde el inicio en formato digital, de estructura (capítulos, secciones, y cualquier otro tipo de división que tenga sentido), identificación (autor, fecha de publicación, idioma…) y significado (descripción, ya sea mediante categorías preestablecidas o a través otros sistemas; por los autores, los editores o los propios lectores) que faciliten su reutilización, su diseminación y su descubrimiento por los lectores, permitiendo la adecuada gestión de la propiedad intelectual. (Por cierto, la modernización de los sistemas de gestión de derechos de las editoriales, heredados en muchos casos de los años 60, en muchos casos aún en papel, fue el tema central de la conferencia Making Information Pay que tuvo lugar en Nueva York la semana pasada.)

En dos palabros: metadatos y XML.

Libros personalizados

10 May

Mark Leslie Lefebvre trabaja en la librería Titles de la Universidad de McMaster, en Hamilton, Ontario (Canadá).

Según cuenta en la charla que dio junto a Hugh McGuire (Librivox) en el Technology Forum 2010 organizado por Booknet Canada, desde hace unos años disponen allí de una Espresso Book Machine, una máquina que permite imprimir y encuadernar libros en el momento, a partir de un catálogo de ficheros digitales. La EBM es una de las referencias del modelo de impresión bajo demanda (POD, Print On Demand) que, en opinión de muchos, es el que puede permitir que las librerías sobrevivan a largo plazo al tsunami digital.

La flexibilidad de la POD abre el abanico de posibles modelos de negocio, desde la impresión de obras anteriormente agotadas hasta la autopublicación para autores que no pueden o no quieren participar en la industria editorial establecida, pasando por la creación de libros a medida, personalizados, a partir, por ejemplo, de los capítulos de distintos libros de texto necesarios a lo largo de un curso universitario.

Pero no acaba ahí la cosa: Leslie comenta con gracia en la conferencia que unos de los libros que están teniendo más tirón utilizan la personalización para hacer que el lector o lectora (o quien ella desee…) pueda ser protagonista de Drácula, Romeo y Julieta… o de una novela erótica.

:-P

“Ebook instantáneo”

9 May

Según informa TheBookSeller.com, Random House publicará mañana en el Reino Unido, apenas 10 días escasos después de su asesinato, un  libro electrónico (y audiolibro) con una colección de ensayos, coordinada por John Meachan, ganador de un premio Pulitzer, sobre “el futuro de Al Qaeda, Afganistán y Pakistán.” Su precio: 2,99 libras.

Según explicó Drummond Moir, jefe editorial de Random: “La idea surgió el lunes y nosotros la compramos el viernes. Es un experimento y es muy emocionante.”

También señaló que, a día de hoy, no tienen pensado publicar una edición en papel más adelante.

Esta agilidad para lanzar al mercado libros pegados a la actualidad es una de las nuevas posibilidades que abre la edición digital. Habrá que ver cómo reaccionan los lectores ante esta apuesta editorial.

Cifras

5 May

Ebooks are 17% of Simon & Schuster Revenues Worldwide (Los ebooks suponen el 17% de los ingresos mundiales de Simon & Schuster)

Digital Sales Offset Print Declines At Harlequin (La venta digital compensa el declive de los libros impresos en Harlequin)

eBooks Now 22% of Revenue at Hachette (Los ebooks son ya el 22% de los ingresos de Hachette (en Estados Unidos))

El futuro del libro 9. El acuerdo sobre Google Books

28 Feb

[Actualización: el 22 de marzo de 2011, el juez Chin rechazó el acuerdo sobre Google Books, argumentando que su ámbito, en particular en lo referente a los usos futuros por parte de Google de los libros digitalizados, excedía con creces lo que la demanda inicial debía dirimir, a saber, si el escaneo de los libros para su incorporación a la base de datos del buscador y la muestra de pequeños fragmentos en respuesta a consultas de los usuarios suponía una infracción de los derechos de los titulares o bien cabría dentro del límite del fair use.]

Como comenté en la entrada anterior de la serie, el proyecto de Google de escanear millones de libros de las colecciones varias de las principales bibliotecas de investigación estadounidenses, sin autorización previa de los titulares de los derechos de propiedad intelectual sobre ellos, dio lugar en 2005 a sendas demandas por parte del Gremio de Escritores y de varias editoriales.

Lo que prometía ser un importante caso de aplicación del fair use (un límite a los derechos de propiedad intelectual contemplado en la legislación estadounidense, cuya aplicación ha de determinar el juez caso por caso, siguiendo los criterios establecidos en la ley) dio un vuelco cuando, tras tres años de litigio, el 28 de octubre de 2008, las partes presentaron ante el juez un acuerdo que iba, como veremos, mucho más allá de lo que en principio se estaba dirimiendo con la demanda: a saber, la posibilidad de que el fair use cubriese la digitalización de obras sin autorización de sus titulares y su incorporación a la base de datos de Google para mostrar pequeños fragmentos en respuesta a las consultas de sus usuarios.

Por tratarse de una demanda en forma de class action, en la que los demandantes representan a todos los titulares de derechos sobre las obras afectadas que no manifiesten su voluntad de no participar del acuerdo, para que sea este sea válido ha de ser aprobado por el juez, algo que aún no se ha producido y sobre lo que hay dudas de que se produzca en los términos actuales del acuerdo.

Durante el periodo de alegaciones, el juzgado recibió cientos de escritos, en su mayor parte críticos con el acuerdo propuesto. Entre ellos, tuvo especial importancia el que remitió el Departamento de Justicia (pdf) en nombre del Gobierno estadounidense, que provocó una revisión del acuerdo, presentada ante el juez el 13 de noviembre de 2009 (Acuerdo revisado, Amended Settlement).

Se trata de un documento largo y complejo (pdf, 368 páginas), con un lenguaje propio (el apartado de definiciones ocupa 21 páginas), y su influencia se extiende a cuestiones tan diversas como el acceso a la cultura en la era digital, las deficiencias y rigideces de la legislación sobre propiedad intelectual o el riesgo de monopolio en la explotación comercial de obras hasta ahora fuera de circulación, entre muchas otras, lo que ha dado lugar a un intenso debate a su alrededor.

En resumen, el acuerdo permite que Google prosiga con el escaneo de los libros para incorporarlos a su buscador, a cambio de lo cual pagará a los titulares. El acuerdo, tras su revisión de 2009, afecta sólo a obras publicadas en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido y Australia antes del 5 de enero de 2009, si bien, en lugar de resolver únicamente la cuestión de los fragmentos de texto de los libros escaneados que Google pretendía mostrar en su buscador, prevé la creación de varios servicios que van mucho más allá del alcance original.

Los servicios que implican la visualización (display) por parte del usuario de la totalidad o parte de la obra que el acuerdo contempla explícitamente son:

  • Vistas previas (previews): dependiendo del tipo de obra (ficción, no ficción, antología/poesía…), pueden alcanzar el 20% del total de la obra, frente al máximo de 3 fragmentos de una pocas frases que Google pretendía mostrar antes del acuerdo.
  • Compras por clientes finales (consumer purchases): que darán acceso online de por vida al texto completo del libro. De aprobarse el acuerdo, los libros afectados por él se incorporarían a los que ya ofrece Google ebookstore, la tienda que ya opera en Estados Unidos y se espera que en unos meses lo haga también en España.
  • Suscripciones institucionales (institutional subscriptions): una entidad podrá pagar por una suscripción anual que permita a su personal acceder al texto completo de todos los libros o de un subconjunto temático.
  • Acceso público (public access): Google proporcionará acceso gratuito mediante un único terminal en cada una de las bibliotecas públicas o instituciones de educación superior que lo soliciten.

Los servicios sin visualización (non-display), que no implican mostrar al público del contenido de los libros, incluyen entre otros: la visualización de información bibliográfica, la indexación por Google del texto completo y su utilización para proyectos internos, como traducción automática, mejora de los algoritmos de búsqueda, etc.

El acuerdo trata de distinta manera las obras actualmente a la venta (commercially available) y las descatalogadas (not commercially available), estableciendo las siguientes reglas por defecto:

  • Para libros a la venta: no se incluirán en los servicios de venta ni de suscripción institucional; sólo se mostrará información bibliográfica.
  • Para libros descatalogados: se permitirán los servicios de visualización, salvo que el titular se oponga.
  • Además, Google pondrá libremente a disposición de sus usuarios las obras en dominio público, incluida la posibilidad de descargarlas.
Tipos de vistas previas según GBS (fuente: Jonathan Band, "The GBS Settlement. The Reader's Digest Version"

Tipos de vistas previas según GBS (fuente: Jonathan Band, "The GBS Settlement. The Reader's Digest Version"

Los titulares de derechos (autores o editores) que quisiesen quedar fuera del acuerdo (y retener así la facultad de ejercer acciones legales contra Google) tenían de plazo hasta el pasado 28 de enero para hacerlo. A partir de entonces, sólo pueden indicar a Google que no desean que haga uso de sus obras. Google pagará a los titulares 60 dólares por cada libro que hubiese escaneado antes de mayo de 2009. En total, al menos serán 45 millones de dólares.

De los ingresos que se generen por publicidad, suscripciones institucionales y ventas a clientes finales, Google se quedará con el 37% y pagará el 63% restante al Registro de Derechos sobre los Libros (Book Rights Registry, BRR), la entidad sin ánimo de lucro creada para gestionar los derechos sobre los libros afectados por el acuerdo, que lo distribuirá entre los titulares, para lo que mantendrá una base de datos de autores y editores y llevará a cabo esfuerzos para localizar a los titulares de las obras que aún no hayan sido identificados. Como parte del acuerdo, Google se compromete a pagar 34,5 millones de dólares para poner en funcionamiento el BRR; después, se financiará con un porcentaje de lo que Google recaude.

Un aspecto especialmente controvertido es el relativo a las obras huérfanas, pues sus detractores entienden que el acuerdo supone de facto una licencia exclusiva a Google para explotarlas comercialmente; frente a lo cual hay quienes ven en el acuerdo la posibilidad de que parte de la cultura del siglo XX escape al agujero negro en que habría quedado sumida, provocado por la prolongación de los plazos de protección de la propiedad intelectual y los altísimos costes de transacción en que habría de incurrir quien acometiese la tarea de localizar a todos los titulares de las obras que aún se encuentran protegidas pero que dejaron de explotarse comercialmente hace tiempo para obtener su permiso para convertirlas y utilizarlas en formato digital.

Referencias

The Public Index (exhaustiva recopilación de documentación relacionada con el caso y textos de análisis gestionada por James Grimmelmann).

Conferencia “D is for Digitize” (celebrada en la New York Law School del 8 al 10 de octubre de 2009) y artículos relacionados con la conferencia publicados en la NYLS Review.

Otras entradas de la serie:

El futuro de la lectura

El futuro del libro 1. ¿El ocaso de la era Gutenberg?

El futuro del libro 2. Conceptos

El futuro del libro 3. La cadena de valor

El futuro del libro 4. Marco jurídico I

El futuro del libro 5. Marco jurídico II

El futuro del libro 6. Oleadas de la digitalización

El futuro del libro 7. Los proyectos de digitalización masiva de libros

El futuro del libro 8. El proyecto Google Books

La popularización del libro electrónico. Amazon vs Apple

El futuro del libro 5. Marco jurídico II

31 Ene

(Como la anterior entrada de la serie, ésta se basa también en buena medida en el Informe sobre el libro electrónico (pdf) del Observatorio de la Lectura y el Libro del Ministerio de Cultura, publicado en abril de 2010.)

El contrato de edición literaria: reproducción y distribución

La entrada de la edición en la era digital supone una sacudida para la industria editorial en la que se verán afectados todos quienes participan en ella. Por ejemplo, la digitalización de la publicación hace que disminuyan hasta tal punto las barreras de entrada en el mercado que prácticamente cualquiera que disponga de un ordenador y conexión a Internet puede “autopublicarse” para alcanzar una audiencia potencialmente global (aunque, por ese mismo motivo, la competencia sea masiva e igualmente global). Sin embargo, lo más habitual hasta ahora, y probablemente en un futuro cercano, es que el autor que quiera ver sus obras publicadas lo haga por medio de una editorial.

Excepto en el caso de obras autoeditadas, la cesión por parte del autor o autores de los derechos de explotación de una obra y, si procede, de sus materiales adicionales, se materializan en un contrato de edición literaria, regulado por los arts. 58 a 73 de la LPI. Como ya comentamos, esta regulación data de 1996 y está enfocada a la explotación comercial del libro basada en la reproducción de ejemplares y su distribución. Así, el art. 58 LPI establece que:

Por el contrato de edición, el autor o sus derechohabientes ceden al editor, mediante compensación económica, el derecho a reproducir su obra y el de distribuirla. El editor se obliga a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo en las condiciones pactadas y con sujeción a los dispuesto en esta Ley”.

Explotación comercial del libro electrónico: puesta a disposición

El libro electrónico, por su propia naturaleza, admite modelos de comercialización diversos y más flexibles que los propios del libro impreso, en los que, como vimos en la entrada anterior, aunque siga existiendo reproducción de la obra, no se ve afectado el derecho de distribución (que implica el reparto de ejemplares físicos del libro) sino el de puesta a disposición (modalidad del derecho de comunicación pública adaptada al entorno de la Red).

La tecnología que permite la publicación de libros electrónicos ofrece posibilidades que en los libros en papel resultaban impensables, como la incorporación de materiales adicionales, ya sea por parte del editor (en forma de texto, audio, vídeo o videojuego) o del lector (por ejemplo, mediante anotaciones y comentarios), o incluso la modificación de la obra por sus lectores.

Cuando el libro electrónico incluya además del texto materiales adicionales, será necesario contar con los derechos necesarios no sólo sobre la propia obra literaria sino también sobre el resto de las obras que lo compondrán.

Transformación e integridad de la obra

Por otra parte, la posibilidad de que el lector modifique tanto sobre la obra literaria como sobre los materiales adicionales supone un reto añadido desde el punto de vista de la propiedad intelectual al que la edición en papel no se enfrentaba en la práctica, pues el derecho de transformación de la obra literaria, que corresponde en exclusiva a su autor, no era habitualmente objeto de cesión el mediante contrato de edición.

De acuerdo con el art. 21 LPI, el derecho a transformar una obra corresponde en exclusiva a su autor; si la alteración da lugar a una transformación de la obra literaria que genere una obra diferente, se requiere la autorización expresa del autor o autores de la obra original para su explotación:

“La transformación de una obra comprende su traducción, adaptación y cualquier otra modificación en su forma de la que se derive una obra diferente […] Los derechos de propiedad intelectual de la obra resultado de la transformación corresponderán al autor de esta última, sin perjuicio del derecho de autor de la obra preexistente de autorizar, durante todo el plazo de protección de sus derechos sobre ésta, la explotación de esos resultados en cualquier forma y en especial mediante su reproducción, distribución, comunicación pública o nueva transformación”.

Por otra parte, la modificación de la obra, aun en el caso de que no diese lugar a una nueva obra protegida, podría vulnerar el derecho moral del autor al respecto a la integridad de su obra, regulado en el art. 14.4 LPI, que le reconoce la facultad irrenunciable e inalienable de:

Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación”.

(Estas cuestiones ya se trataron aquí con cierto detalle en relación con las versiones musicales.)

Por lo tanto, para publicar o difundir un libro electrónico que altere o permita alterar la obra original debe contarse con la autorización del autor en los casos en que de ésta derive una obra diferente y, en todo caso, se han de respetar los intereses y reputación del autor a la hora de practicar deformaciones, modificaciones, alteraciones o atentados contra la misma o de permitir que terceros, como los lectores, las practiquen.

Contratos preexistentes

Uno de los puntos importantes cuando una editorial pretende acometer la digitalización de su oferta pasa por asegurarse que cuenta con los correspondientes derechos para la explotación de las obras en el medio digital.

Si bien los contratos nuevos o recientes ya incorporarán cláusulas al respecto, como veremos a continuación pueden presentarse ciertos problemas cuando se trata de contratos más antiguos.

Límites a la cesión de derechos

El art. 43.1 LPI, relativo a la transmisión inter vivos de los derechos de propiedad intelectual, limita la cesión al:

derecho o derechos cedidos y a las modalidades de explotación expresamente previstas”.

Es decir, para que fuese posible su explotación en Internet, la cesión del derecho de comunicación pública (en su modalidad de puesta a disposición; ver entrada anterior) debería estar contemplada explícitamente en el contrato, no bastando con la presunción de que la voluntad de los contratantes era permitir tal forma de explotación.

En la misma línea, el art. 43.2 señala que:

si no se expresan específicamente y de modo concreto las modalidades de explotación de la obra, la cesión quedará limitada a lo que se deduzca necesariamente del propio contrato y sea indispensable para cumplir la finalidad del mismo

De lo que puede entenderse que los contratos antiguos, en los que la edición de la obra se hizo en forma de libro impreso, ya cumplieron con su finalidad.

Aunque en la práctica la situación no es tan clara, y algunos casos han llegado incluso a los tribunales, de lo anterior parece deducirse que, en muchos casos, sería necesaria nueva autorización específica del autor para llevar a cabo la explotación de sus obras mediante su comunicación pública a través de Internet.

Transformación e integridad de la obra. Contenido generado por el usuario

Si es poco probable que en contratos antiguos se contemplase la cesión del derecho de comunicación pública, aún lo es menos, supongo, que figure en ellos alguna referencia al derecho de transformación que, como hemos visto, podría verse afectado en el caso de que la explotación del libro electrónico se produjese de tal forma que el editor o los lectores pudiesen modificar la obra (por ejemplo, dividiéndola y vendiéndola en capítulos en lugar de como una entidad unitaria, o reescribiendo el final a su gusto).

Ámbito territorial

Otro de los aspectos que se verá más claramente afectado por las nuevas formas de explotación de los libros es el de los límites territoriales de la cesión de derechos. Hasta ahora, en gran medida por las limitaciones inherentes a la distribución física de los libros impresos, pero también en ciertos casos como estrategia para maximizar sus beneficios, los autores solían ceder los derechos de explotación de su obra a un editor para un determinado mercado, normalmente de ámbito nacional.

La distribución de los libros a través de la red global que es Internet —que, como suele decirse, no conoce fronteras—, supone un reto para este modelo tradicional, al tiempo que una gran oportunidad para quien encuentre la manera de satisfacer la demanda de los lectores de libros electrónicos que deseen acceder a obras editadas en otros países, ya sea porque deseen leer en lenguas extranjeras, o bien porque, desde el exterior, quieran acceder a libros en su idioma materno.

En particular, este es un asunto que interesa sobremanera a los editores estadounidenses, cuyo mercado nacional es a día de hoy mucho más maduro que el del resto del mundo, que ven en la posibilidad de vender sus libros a lectores de todo el mundo una atractiva posibilidad de crecimiento.

Duración de la propiedad intelectual. Obras huérfanas

Otro asunto relacionado con la propiedad intelectual, pero que desborda el marco de la edición, es el de la creciente duración del periodo de protección de las obras, que actualmente se extiende durante 70 años después de la muerte del autor.

Esta, en opinión de muchos, excesiva duración es la principal causa de uno de los problemas centrales de la propiedad intelectual a principios del siglo XXI, la gestión de las obras huérfanas (obras que aún se encuentran protegidas por la propiedad intelectual pero cuyo titular se desconoce o no se puede localizar, lo que, de acuerdo con la legislación actual, imposibilita que un tercero las utilice), que está en el núcleo del acuerdo sobre Google Books, pendiente aún de ratificación judicial, y cuyas consecuencias para el mundo editorial serán de hondo calado, tanto si finalmente se aprueba como si no.

(Hace un tiempo ya comenté aquí la propuesta de Google sobre la regulación de las obras huérfanas en general, sin limitarse a los libros.)

Otras entradas de la serie:

El futuro de la lectura

El futuro del libro 1. ¿El ocaso de la era Gutenberg?

El futuro del libro 2. Conceptos

El futuro del libro 3. La cadena de valor

El futuro del libro 4. Marco jurídico I

El futuro del libro 6. Oleadas de la digitalización

El futuro del libro 7. Los proyectos de digitalización masiva de libros

El futuro del libro 8. El proyecto Google Books

El futuro del libro 9. El acuerdo sobre Google Books

La popularización del libro electrónico. Amazon vs Apple

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