Yochai Benkler, Dayna Kurtz y el futuro de los músicos

29 Sep

A finales de junio, como ya conté en su momento, Yochai Benkler, el conocido autor de The Wealth of Networks (La riqueza de las redes), pasó unos días en Madrid con ocasión de un seminario organizado alrededor de la iniciativa de traducción colaborativa de su libro al español.

En una de las primeras sesiones, Benkler, bajo el título Networks of Power. Degrees of Freedom (Redes de poder. Grados de libertad), presentó sus líneas de trabajo actuales, que giran alrededor de las distintas maneras en que se configuran las relaciones de poder en la sociedad en red. (El vídeo de la presentación se puede ver en la web de Medialab-Prado. Aprovechando que el vídeo se publicó bajo licencia CC-BY-SA, lo que permite la creación de obras derivadas, decidí dedicarme a subtitularlo, con la idea de hacerlo primero en inglés y luego en español. De momento, sólo he llegado a subtitular algo más del 40% del vídeo, que se puede ver en dotSUB.)

Entre otras cosas, habló de algo que a mí me interesa particularmente: las nuevas posibilidades que Internet ofrece a los músicos para poder ganarse la vida al margen de la industria discográfica.

Como explica Benkler en la introducción de su paper Everything in its right place: Social Cooperation and Artist Compensation“, escrito junto a Leah Belsky, Byron Kahr, Max Berkelhammer, de publicación prevista para este otoño en la Michigan Telecommunications and Technology Law Review (en algún lugar encontré el pdf de una versión que probablemente no sea la definitiva):

Ganarse la vida como músico nunca ha sido más complicado. El eclipse casi total del entorno de los medios por parte de Internet, junto con los progresos de las tecnologías de grabación, han reducido drásticamente el coste de grabar y distribuir música. Como consecuencia, más músicos que nunca tienen la posibilidad de cumplir sus sueños sin depender del papel de filtrado de la industria musical tradicional. Entretanto, las principales compañías discográficas continúan su largo declive, entre descensos en las ventas de CDs y un éxito sólo modesto de los modelos alternativos. Los fans musicales están cada vez más acostumbrados a consumir música sin pagar por ella; ya sea mediante streaming, a través de redes de intercambio de ficheros o copiándola de amigos. En resumen, las antiguas estructuras de compensación a los artistas están derrumbándose justo en el momento en que se abren nuevas posibilidades para la producción y la distribución.

A continuación, en su charla Benkler mencionó ejemplos de modelos alternativos con un alto componente colaborativo, como es el caso de Magnatune, un sitio web que se define como “sello discográfico independiente”, creado en 2003 con el objetivo de tratar de una forma justa tanto a los músicos como a sus clientes, y cuyo lema es “We are not evil” (“No somos malvados”), supongo que parafraseando el conocidísmo motto de Google, “Don’t be evil” (“No seas malvado”).

Magnatune firma acuerdos no exclusivos con los artistas, a los que les da el 50 por ciento de lo que obtenga de las ventas online y del cobro por licencias (para el uso comercial de la música en anuncios, películas…), un reparto más beneficioso para los artistas que el que ofrecen las discográficas tradicionales. A cambio, publica su música bajo licencia Creative Commons By-NC-SA, en varios formatos (WAV, FLAC, MP3, Ogg Vorbis y AAC) y sin restricciones técnicas que dificulten la copia (es decir, libres de DRM). La música se puede escuchar gratis en streaming, pero para descargarla hay que suscribirse por una tarifa plana mensual de 15 dólares que les permitirá descargar toda la música que deseen. (Hasta marzo de este año, los clientes podían comprar álbumes individuales, eligiendo el precio que preferían pagar, entre 5 y 24 dólares, con un precio recomendado por Magnatune de 8 dólares por disco.)

Otro de los ejemplos de Benkler fue el del músico Jonathan Coulton, que se presenta así en su web:

En 2005 dejé mi trabajo como programador para dedicarme a la música a tiempo completo. Para mantenerme ocupado, publicaba una canción nueva a la semana durante un año en este sitio web en un proyecto llamado Thing a Week. Varias de esas canciones se convirtieron en grandes éxitos en Internet (mi versión folky del “Baby Got Back“ de Sir Mix-a-Lot, un vídeo cachondo titulado “Flickr“, una canción llamada “Code Monkey“), y ahora tengo la suerte de poder ganarme la vida como músico.

Escribo sobre cosas geeky porque soy un geek. Algunas son divertidas, pero muchas no lo son tanto, y la mayoría están entremedias. Me han comparado con They Might Be Giants, Barenaked Ladies, Loudon Wainwright III, y otros músicos que TE ENCANTAN.

Distribuyo mucha música gratis porque creo que me beneficia y me encanta que la gente use mi música para crear otras cosas – vídeos musicales, películas, remezclas, etc. Actualmente no tengo discográfica y me enorgullece decir que he contruido este sitio entero prácticamente por mí mismo (con mucha ayuda de un grupo alucinante de seguidores). Pero lo cierto es que está haciéndose conocido…. Probablemente me venda y me vaya a Hollywood cualquier día de estos…

Coulton publica su música bajo licencia Creative Commons By-NC, sin DRM, en mp3 y flac. En su web, además de escuchar su música en streaming y comprarla, se pueden ver las cosas que otra gente ha hecho basándose o inspirándose en sus canciones, como vídeos, relatos o fotografías. Un gran ejemplo es este vídeo de otro geek, Mike Spiff, programador en Adobe, inspirado por uno de los mayores éxitos de Coulton, Code Monkey (Mono programador):

En un guiño a sus seguidores, cuyas costumbres evidentemente conoce, Coulton les dice:

¿Ya lo robaste?

No pasa nada. Si quisieses donar algo de dinero, puedes hacerlo a través de Amazon o Paypal. O para algo más divertido, compra un robot, mono o plátano que aparecerán aquí con tu mensaje.

Me acordé de esto el otro día cuando, como hago cada cierto tiempo, consulté el sitio web de una de mis cantautoras favoritas, la neoyorquina Dayna Kurtz, a la que he visto ya varias veces en directo en Madrid y cuya música me emociona como pocas, para ver si volvía pronto por aquí o si tocaba en Nueva York a finales de octubre, cuando yo esté por allí :-P.

No hubo suerte, pero una vez en la página me llamó la atención este mensaje: “my kickstarter debut, and some hatemail from a fan and my response.” (mi debut en kickstarter, el “correo de odio” de un seguidor y mi respuesta). Así que pinché en “ver más” y me encontré con este vídeo:

En él, Dayna hace un llamamiento a sus seguidores para conseguir recaudar el dinero necesario para publicar en Estados Unidos uno de sus últimos discos, American Standard, que hasta ahora sólo había podido ver editado en Europa, donde tiene al parecer más éxito que en su país, sobre todo en España y, particularmente, en Holanda. Para ello, utiliza Kickstarter.com, una plataforma de crowdfunding para “financiar ideas creativas y proyectos ambiciosos” basada en un “método de todo o nada, en el que el dinero sólo cambia de manos si se alcanza el objetivo a recaudar”.

Comprobé con satisfacción que Dayna había conseguido incluso algo más de dinero del que necesitaba (¡hubo alguien que donó más de 1500 dólares! ¿sus padres? :-) y que el proyecto se dio por finalizado con éxito a principios de agosto.

Junto al vídeo, se puede leer el mail que le envió a Dayna un (ex) seguidor, español para más inri, poniéndola a parir por hacer esta petición. La invectiva del defraudado fan, despreciando la petición de Dayna a sus fans frente a causas mucho más dignas, como “África, Haití, Nepal”, no aporta demasiado, pero la respuesta de Dayna sí me parece interesante y hasta emocionante. Y creo que da que pensar:

querido david,

siento mucho decepcionarte.

esos 2 discos que compraste, mucha gente los compró también. más de 30.000. no son números de estrella del rock. pero pude, por primera vez en mi vida, salir del fondo de la clase media, pagué mis deudas. deseaba llegar a aportar lo mismo a la casa que mi marido. nos compramos una casa modesta y pagué mi parte de los recibos mensuales. mi tercer disco, que salió hace 4 años, vendió quizá la mitad. ninguna maravilla, pero me sirvió. pero ‘american standard’? in 6 meses he vendido 900 copias en europa. 900. si estuviese perdiendo público porque mi música se estuviese volviendo una mierda o aburrida, no soy tonta -me daría cuenta: por ejemplo, si hubiese tenido más críticas negativas o indiferentes que buenas, y si en cada gira viniese menos gente a mis conciertos -lo aceptaría y buscaría otra manera de ganarme la vida. pero las críticas en su mayoría han sido muy buenas. la gente sigue viniendo a mis conciertos. y luego está esto: un corto vistazo hoy a 4 sitios al azar de música pirata por bit torrent muestra que se han descargado más de 50.000 copias de este disco. gratis. en sólo 4 sitios. de cientos.

la mayoría de la gente no se da cuenta de que las giras no se pagan solas. salir de gira con una banda normalmente produce unas pequeñas pérdidas. el objetivo de la gira (además del mero placer, para quienes somos perros vagabundos) es vender discos. apenas consigo que mis discos suenen en las radios comerciales. las ventas de CDs y las descargas legales eran las únicas fuentes de ingresos reales y constantes que tuve en una carrera musical de 20 años.

no exijo nada a mis seguidores, pero si un número suficiente de ellos quiere que grabe discos y me dice, con cierto grado de pasión, que mi música significa algo para ellos y que quieren más -no veo nada de malo en pedirles, si pueden, que me ayuden. lo único de esta iniciativa que me produce algo de remordimiento es que me apuesto lo que sea a que la gran mayoría de la gente que dona es el tipo de seguidor que ya ha comprado mi música, legal y conscientemente. y me siento tan honrada y agradecida por este cariño y apoyo que no puedo expresarlo en palabras.

así que esto no es un juego, david, no me faltes al respeto. no es fácil pedir ayuda. cuesta admitir que la profesión y el oficio al que he dedicado mi vida ya no es igual y que no puedo dar por descontado que me permitirá pagar mis recibos. me equivoqué al pensar que tener un número suficiente de seguidores significaba que podría sacar un disco en europa, donde mi audiencia es mayor, y tras unos meses de gira y de vender cds, haber ganado lo suficiente como para sacarlo y salir de gira en estados unidos (donde la promoción es mucho más cara). y al final de todo, tras pagar todas las facturas, me quedaría a cero o, en un buen año, conseguiría ahorrar algo de dinero para el siguiente disco.

así fue durante la última década, hasta este disco. hasta que un número cada vez mayor de gente decidió que no pasaba nada por robar algo que me costó decenas de miles de dólares y cientos de horas de trabajo, tanto creativo y técnico, crear. quizá la gente pensó que como hay un par de países en el mundo (españa y holanda) donde mi nombre sale en las revistas y la gente paga dinero para verme tocar en clubes grandes y en teatros -que un poco de robo no me haría daño. se equivocan.

en cuanto a áfrica, haití, nepal, ¿dejas TÚ de ir al cine o a un concierto porque haití necesita más ese dinero? no me estoy comparando con una causa trágica, intento recaudar dinero de los seguidores que sienten una conexión con mi música, gente que siente que tiene un interés personal en que NO lo deje, porque a estas alturas eso es lo que está en juego.

y prefiero MUCHO antes sentirme humildemente en deuda con un grupo de gente maja que aprecia y respeta lo que hago que con una empresa multinacional que tan pronto vende lavavajillas como música.

que los músicos dependan de la generosidad de mecenas es algo muy antiguo. estoy en el mismo grupo de famosos vendidos como mozart y bach. no es algo nuevo por lo que quejarse. durante siglos, los artistas han luchado, buscándose la vidilla y, también, arrastrándose para llevar comida a sus mesas de forma que les permitiese tener el tiempo y la energía suficientes para crear algo que haga que sus vidas merezcan la pena, que les haga sentir una conexión con algo universal, algo que emociona a la gente.

siento que te arrepientas de haber comprado esos 2 discos cuando tenías tan poco dinero. eso supone unas 8 cervezas que podías haber bebido o unas 2 paellas que podías haber comido o dos películas que podías haber visto (¡con palomitas!), ¡menudo desperdicio! espero que al menos hayas disfrutado escuchándolos muchas, muchas veces antes de que yo te decepcionase al no superar tu examente de pureza artística y por tanto al hacerte sentir que gastaste mal tu dinero.

me gustaría que nombrases un músico que supera tu test de pureza -te aseguro que, o son de familia rica o tuvieron mucho éxito muy jóvenes o, lo más probable, se han vendido, o como tú lo expresas -han perdido su “dignidad”- de alguna forma de la que tú no te has enterado. compusieron y cantaron la musiquilla de un anuncio en japón. pidieron a su discográfica que ofreciese sus canciones más comerciales a una gran estrella del pop o del country. tocaron en una boda o en una reunión empresarial privada para un seguidor que resulta que es billonario y que les pagó muy muy bien. y le sonrieron al tío con el dinero. hicieron aquello por lo que les pagaban, cogieron ese gran cheque y pagaron sus facturas y besaron a su pareja y a sus niños al llegar a casa y con la conciencia despejada y habiéndose quitado un gran peso de encima comenzaron a trabajar en algo que acelere sus corazones con emoción y miedo y mucha mucha alegría.

yo, y cualquier artista que conozco, hago lo que sea para llegar ahí. he cantado para un par de anuncios de televisión (y ese trabajo también se está agotando, desde la recesión), he hecho trabajo de estudio pagado como cantante y guitarrista, he producido discos para otros músicos, y he rezado a cualquier dios que me escuche para que alguna estúpida gran estrella del pop haga una versión de ‘love gets in the way’ y sea un gran éxito y me proporcione el jodido dinero suficiente para que yo pueda simplemente escribir, grabar y tocar la música que tengo en mi cabeza durante el resto de mi vida.

sé que nadie me debe esta vida que adoro, que me siento absolutamente afortunada de haber tenido incluso si se está acabando, la de ser una artista que graba y sale de gira a tiempo completo, pero ésa es la única vida por la que SÉ, desde el día en que escribí mi primera canción, que estoy dispuesta a pelear. todos los días.

le deseo una vida así a todo el mundo. a ti también.

atentamente,

dayna kurtz

ps: es evidente que ya no te gusta mi música, manchada como está. pero si hay otra música que te gusta, por favor, cómplara, o la matarás.

Termino con el vídeo de Love gets in the way, su mayor éxito, por muy humilde que haya sido. Y una verdadera maravilla de canción. Quién sabe, quizá alguno de los lectores de este blog es esa estrella del pop a la que se refiere Dayna… ;-)

…so come on and make a mess of me
i won’t walk away
i’m ready as i’ll ever be
i won’t walk away…

Una respuesta to “Yochai Benkler, Dayna Kurtz y el futuro de los músicos”

  1. lourdes covarrubias balderrama. febrero 15, 2012 a 3:32 am #

    ADMIRO Y SE RECONOCER A UN VERDADERO MUSICO QUE NO COMPROMETE SUS VIRTUDES Y TALENTO POR NADA Y LUCHA HASTA MORIR POR NO DEJAR DE HACER LO QUE LE APASIONA Y MANTENR SU ORIGINALIDAD ,MANTENIENDO UNA ACTITUD DE HUMILDAD Y DICIENDO LOQ UE SIENTE Y VIVE SIN AVERGONZARSE . ..MI RESPETO Y ADMIRACION !!!!!DAYANA KURTZ.

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