Neutralidad de red VI. Argumentos a favor.

3 Sep

Los “aperturistas”, partidarios de regular la neutralidad de red, son principalmente proveedores de aplicaciones o contenidos a través de la red (como Facebook, eBay, Microsoft o Amazon, con Google a la cabeza) y asociaciones de defensa de los derechos de los usuarios. (Según la clasificación de Susan Crawford que comenté en otro post, se corresponderían aproximadamente con los visionarios de Internet, los netheads.)

Muchos entroncan sus reivindicaciones con el principio de no discriminación que ha regido la regulación de las redes de comunicaciones desde hace al menos 150 años, con la invención del telégrafo, según el cual la importancia de las comunicaciones para el bienestar de la sociedad en su conjunto recomienda imponer a las compañías que gestionan la infraestructura la obligación de no discriminar contra determinadas fuentes o contenidos de los mensajes y de interconectar con otras redes. En el siglo XX, el teléfono sustituyó al telégrafo como la red básica de comunicaciones, y ahora, a principios del XXI, es a su vez Internet la que reemplaza a la red telefónica tradicional como la infraestructura básica para las comunicaciones de nuestra época. Quienes promueven la neutralidad de red consideran necesario trasladar el principio de no discriminación a la nueva realidad, imponiendo ciertas limitaciones a quienes gestionan la infraestructura de Internet para impedir que se produzcan situaciones perniciosas para el bienestar general.

Siguiendo la clasificación de Tim Wu*, Marcel Coderch** relaciona los tres principios de los partidarios de regular la neutralidad de red:

  1. La red como infraestructura: Internet es una infraestructura básica de la sociedad moderna, cuya mayor virtud reside en los efectos indirectos que tiene como fuente de externalidades positivas para la economía y la sociedad en su conjunto, lo que contrasta con la visión de los operadores de red que ya comentamos, según la cual la Internet no es más que un conjunto de redes privadas interconectadas, y el acceso a la red un “servicio” o un “producto”, cuya utilidad se agota en el propio acto de consumo.
  2. Neutralidad de la red: para que la infraestructura de comunicaciones públicas alcance su máximo potencial para la sociedad, no debe discriminar entre aplicaciones, usuarios o contenidos. Tampoco debería estar diseñada para satisfacer las necesidades concretas de ninguna aplicación específica. Sólo así puede ocurrir que acabe por dar servicio a innovaciones hoy imposibles de prever.
  3. End-to-end: no limitado al sentido técnico en que lo vimos anteriormente, sino como teoría de la innovación que se sustenta en esa arquitectura de la Red y según la cual, para que la innovación resulte en los mayores beneficios para la sociedad, es preferible que no se concentre únicamente en un puñado de empresas operadoras de red sino que se distribuya en los “extremos” de la red, múltiples y variados.
Tim Wu

Tim Wu, profesor de Derecho en Columbia, popularizó la expresión "neutralidad de red" (Fuente: Wikipedia)

Según los aperturistas, continúa Coderch, son estos tres principios “los que han hecho que Internet sea algo distinto a las demás redes de comunicaciones y, por tanto, hay que mantenerlos sean cuales sean las encarnaciones futuras de la red de redes, ya que son la esencia de la revolución que en su momento supuso Internet.”











Las consecuencias de una red no neutral podrían ser, en opinión de los partidarios de la regulación*:

1. Bloqueo y degradación del contenido y las apllcaciones no favorecidos

Creen que los operadores de red utilizarían técnicas de inspección de paquetes para favorecer la transmisión de su propio contenido y aplicaciones o de aquéllos con quienes estén afiliados sobre los de otros proveedores, en lugar de ofrecer el acceso sin restricciones que los usuarios en general disfrutan actualmente. Temen la “balcanización” del acceso a Internet, que acabaría restringido a lo que los operadores de red decidan mostrar en sus “jardines tapiados” (walled gardens), y remiten a declaraciones de directivos de ISPs como muestra de su intención de tratar ciertos contenidos y aplicaciones de manera distinta.

Creen que los operadores de red poseen los medios técnicos y la motivación para degradar activamente o directamente bloquear ciertos contenidos y aplicaciones y dudan de que los, en caso de que lo hiciesen, los usuarios fuesen capaces de discernir por qué ciertos contenidos y aplicaciones podrían no estar disponibles o funcionar más lentamente o con menos fiabilidad que otros.

Creen que los operadores de red pueden tratar de desfavorecer algunos contenidos y aplicaciones al dificultar o prohibir que los usuarios conecten a sus redes determinados dispositivos, como teléfonos para VoIP de proveedores de la competencia o teléfonos móviles preparados para VoIP.  También indican que se han dado casos en que las compañías de cable han bloqueado aplicaciones de vídeo por streaming para proteger sus propios negocios de televisión por cable, y que las compañías de telefonía móvil han establecido límites respecto a los tipos de contenido y aplicaciones a los que se puede acceder utilizando sus servicios de Internet inalámbrica.

Sin embargo, algunos de los partidarios de la neutralidad entienden que las ciertas restricciones pueden estar justificadas para evitar situaciones en que unos pocos usuarios generan costes que se revierten sobre los demás de forma injusta.

2. Cobro a los proveedores de aplicaciones por la transmisión priorizada de datos

Les preocupa que, aparte del bloqueo o la degradación activa, los operadores de red puedan cobrar por mostrar ciertos contenidos a sus usuarios de manera preferente. Temen que los operadores de red utilicen por ejemplo tecnologías de inspección de paquetes para hacer que las páginas web de ciertos proveedores carguen más rápido o que faciliten conexiones más rápidas y fiables a ciertos proveedores de VoIP o de vídeo en streaming. Algunos operadores de red han expresado su intención de ofrecer servicios priorizados o con otro tipo de garantías de calidad de servicio a cambio de cuotas adicionales (premium).

Los partidarios de la neutralidad se oponen a la idea de que un operador de red cobre por la transmisión priorizada de datos o con calidad de servicio garantizada. Es decir, se oponen al abandono de las características tradicionales de transmisión first-in-first-out y best-efforts de Internet que ya hemos comentado. Les inquieta que la posibilidad de priorizar resulte en el bloqueo o la degradación del contenido y las aplicaciones no favorecidos. Temen que el contenido y las aplicaciones de los proveedores que firmen acuerdos con el operador de red o tengan mayor capacidad financiera se transmitan por un “carril rápido” mientras que que el resto sean relegados a un “carril lento”, discrimados o directamente excluidos.

Creen que los operadores de red deberían obtener ingresos únicamente por proporcionar acceso a Internet a clientes domésticos y empresariales.

Algunos de quienes se oponen a la priorización de datos sí creen permisible que los operadores cobren más a los usuarios finales por consumir mayores cantidades de ancho de banda.

Otros no se oponen estrictamente a que se cobre por la priorización o a la calidad de servicio. Pero proponen que los diferentes niveles de priorización se deben ofrecer en condiciones uniformes a todos los proveedores “similares” de contenido y aplicaciones y que se debe garantizar que todos los usuarios finales tienen un mínimo nivel de acceso al conjunto del universo de contenido de Internet.

Algunos de los defensores de la neutralidad afirman que, a medida que la velocidad de Internet sigue aumentando con el despliegue de tecnologías más rápidas, como las líneas de fibra óptica o mejores conexiones inalámbricas, el problema de la priorización puede acabar siendo irrelevante. Cuando sean habituales velocidades de más de 100 megabits por segundo, la transmisión first-in-first-out y best-efforts debería ser suficiente para transmitir todo el tráfico de Internet sin problemas, incluso el de aplicaciones avanzadas y con requisitos temporales exigentes. Creen que los problemas de congestión y de escasez de ancho de banda desaparecerán a esas velocidades y que el problema de la priorización perderá relevancia. Ven el régimen de neutralidad como un remedio temporal, como una medida importante para impedir que los operadores de red generen entretanto una escasez articial en sus redes para obtener ingresos adicionales cobrando a los proveedores de contenido y aplicaciones por nuevos tipos de transmisión de datos. Estos partidarios de la neutralidad creen que, en lugar de permitir que los operadores prioricen ciertos flujos de datos, los reguladores deberían centrarse en generar los incentivos para el despliegue de las redes de alta velocidad de siguiente generación.

3. Integración vertical

Les preocupa la idea de que los operadores de red se integren verticalmente con proveedores de contenido y aplicaciones. Argumentan que disponen ahora de la capacidad legal y tecnológica para controlar tanto sus propias redes físicas como la capacidad de que los proveedores de contenido y aplicaciones lleguen a los usuarios finales y creen que los operadores de red integrados verticalmente favorecerán su propio contenido y aplicaciones, o los de aquéllos con quienes mantengan acuerdos, sobre los del resto. Algunos proponen que se debe restringir legalmente o incluso prohibir la capacidad de los operadores de red de integrarse verticalmente.

4. Riesgos para la innovación en los extremos de Internet

Como ya hemos comentado, los defensores de la neutralidad señalan que si se permiten prácticas no neutrales en el núcleo de las redes que componen Internet, se resentirá la innovación por parte de los proveedores de contenido y aplicaciones situados en los “extremos” de Internet. A algunos les preocupa la complejidad y los costes a los que se enfrentarían los proveedores de contenido y aplicaciones si tuviesen que negociar acuerdos con numerosos operadores de red de todo el mundo.

Indican que los proveedores y contenido y aplicaciones tendrían que dedicar considerables recursos a negociar y obtener acuerdos de priorización u otro tipo de tratamientos preferenciales con múltiples operadores de red y que muchas compañías (sobre todo las pequeñas) no podrían pagar las cuotas que los operadores solicitarían para poder llegar a los usuarios finales de forma competitiva. Por ello, temen que se bloquee o se degrade activamente a los innovadores, o se los relegue a transmisiones de baja prioridad, y que se impida el desarrollo de la siguiente generación de sitios web o aplicaciones de éxito. Predicen que pondría barreras a la innovación espontánea, obligando a que tuviese lugar a través de empresas ya establecidas y con el suficiente capital y relaciones con los operadores de red.

Análogamente, los partidarios de la neutralidad a veces argumentan que las entidades educativas o sin ánimo de lucro estarían en desventaja frente a empresas con importantes capitales.

5. Competencia en el servicio de acceso de banda ancha

(Creo que este punto es bastante más relevante en EEUU que en Europa.)

Los partidarios de la neutralidad de red suelen afirmar que, en EEUU, existe en la mayoría de mercados un duopolio entre las empresas de cable y las de telefonía y que la competencia entre sólo dos proveedores no es suficiente para evitar los riesgos que prevén. En general, no creen que uno de estos competidores ofrezca a los usuarios una alternativa aceptable si el otro decide alcanzar acuerdos exclusivos o de priorización de datos. También dudan del potencial de tecnologías más novedosas, como la Internet inalámbrica o la banda ancha mediante cable eléctrico (PLC, Power Line Communications), para ofrecer una alternativa robusta y competitiva en un futuro cercano al acceso que ofrecen las compañías de cable y de teléfono.

También les preocupa que los ISPs que proporcionan acceso a usuarios finales no informen a sus usuarios del tratamiento diferenciado de ciertos datos y que puedan permitirse esa falta de transparencia por la inexistencia de alternativas viables y competitivas en el mercado o por la dificultad de demostrar la relación entre los problemas y las prácticas del ISP. También señalan que, aunque los ISPs informasen de sus prácticas, muchos usuarios no serían capaces de entenderlas, haciéndolas en la práctica poco efectivas para contrarrestrar las potenciales malas prácticas de los ISPs.

Algunos de los defensores de la neutralidad también afirman que la inspección de paquetes y otras técnicas de análisis de tráfico por parte de los operadores de red podrían dar lugar a problemas de privacidad de los que los usuarios no serían conscientes.

6. Incertidumbre legal y regulatoria

(Este punto es muy específico de la situación estadounidense, no sé hasta qué punto se puede trasladar a Europa.)

Afirman que los principios para la banda ancha propuestos por la FCC en 2005**** (y ampliados en 2009*****)  y su jurisdicción auxilar dispuesta en el Título Primero de la Ley de Comunicaciones de 1934, junto con las leyes antimonopolio, son insuficientes para evitar o vigilar conductas potencialmente perjudiciales de los proveedores de banda ancha. En concreto, consideran que los principios de banda ancha de la FCC no son legalmente aplicables, que aún está por determinar el alcance de su autoridad bajo el Titulo Primero, y que cualquier acción paliativa probablemente resulte en años de ligitios y recursos, dejando el estatus de Internet sin definir.

Afirman que no existen más ejemplos de perjucios, además de Madison River, sobre todo porque los operadores de red se han estado comportando bien para evitar atraer la atención. Creen sin embargo que sin más regulación los operadores probablemente adopten esas prácticas en el futuro y que no habrá forma de evitarlo o de remediar los perjuicios que resulten sin un régimen integral y ex-ante.

7. Libertad de expresión y participación

Sin una norma de neutralidad, afirman sus partidarios, los operadores de red probablemente llevarían a cabo prácticas que reducirían la variedad y la calidad del contenido a disposición de los usuarios. En concreto, los operadores de red podrían degradar o bloquear el contenido que les parezca cuestionable por motivos políticos o de otro tipo, o contrario a los intereses de su negocio.


Una vez vistos los argumentos de quienes defienden la neutralidad de red, en el siguiente post repasaré los de sus detractores.


————-

* “The Broadband Debate. A User’s Guide“, Tim Wu, 2004.

** Vicepresidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, organismo regulador en España, en el artículo “Regulación de Redes de Nueva Generación: ¿Neutralidad o Convergencia?“, incluido en el volumen sobre neutralidad de red publicado por Deloitte en marzo de este año.

*** Esta lista, y la mayor parte de lo que sigue, proviene del documento “Broadband Connectivity Competition Policy”, elaborado en 2007 por la Federal Trade Commission, el organismo encargado de velar por la competencia y defender a los consumidores en los mercados estadounidenses.

**** Los cuatro principios establecidos por la FCC en agosto de 2005 (pdf), como los describe Coderch en el artículo citado arriba: “Sin perjuicio de su derecho a una gestión razonable de su red, y siempre que sus usuarios respeten la legalidad vigente, un proveedor de acceso a Internet de banda ancha no puede: (1) Prohibir a sus clientes enviar o recibir contenidos de su elección; (2) Prohibir a sus clientes utilizar cualquier aplicación o servicio de su elección; (3) Prohibir a sus clientes la conexión a la red y la utilización de dispositivos de su elección; (4) Evitar que sus clientes tengan acceso competitivo a otros proveedores de red, y a cualquier proveedor de aplicaciones, servicios o contenidos.”

Además, en octubre de 2009 se incorporaron dos más (se amplió el ámbito previsto de aplicación a la Internet inalámbrica): “(5) Tratar todos los contenidos, aplicaciones y servicios de una forma no discriminatoria; (6) Hacer pública información relevante en relación a la gestión de su red y a otras prácticas que pueda aplicar, tan detallada como sea razonablemente necesario para que los usuarios y los proveedores de aplicaciones, servicios y contenidos puedan ejercer los derechos que les otorgan estos principios.

Para un recuento detallado de la evolución regulatoria en EEUU, consultar “Net Neutrality in the United States: Past, present and future” de Fernando Huerta y Antonio García Zaballos, el volumen de Deloitte de 2010 y, particularmente, “Transporting Communications“, artículo de 2009 de Susan Crawford.

***** “Notice of Proposed Rulemaking”, FCC, octubre de 2009 (pdf)


También en esta misma serie:

Neutralidad de red I. Introducción

Neutralidad de red II. Qué es Internet

Neutralidad de red III. Arquitectura de Internet

Neutralidad de red IV. La privatización del backbone de Internet

Neutralidad de red V. El debate

Una respuesta to “Neutralidad de red VI. Argumentos a favor.”

Trackbacks/Pingbacks

  1. Neutralidad de red VII. Argumentos en contra. « IT ruminations - septiembre 9, 2010

    […] Septiembre 9, 2010 grankabeza Dejar un comentario Ir a los comentarios El otro día repasamos los argumentos de los defensores de la neutralidad de red; hoy veremos los de quienes se oponen a su […]

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: