Libros

14 Mar

(Escribí esto hace diez días en el otro blog, pero acabo de pensar que pega más aquí.)

Hace unos días, casi un año después de comprarme el Reader, hice el primer intento de comprar un libro electrónico a través de la tienda de Sony.

Agua.

Puede que hiciese algo mal, porque me costó bastante conseguir meter algún producto en mi carrito de la compra virtual, pero finalmente desistí al comprobar que la mayoría de los libros estaban sólo disponibles para Estados Unidos y que el que traté de comprar, porque no mostraba esa limitación, finalmente sólo se podía adquirir desde EEUU… o Canadá.

Pues sí que están bien las tiendas virtuales.

Supongo que tendrá que ver con la gestión de los derechos de publicación en los distintos países, pero espero que esto deje pronto de ser así, que de alguna forma se adapte a lo que la tecnología permite, porque es una pena que, mientras Internet y los lectores de libros electrónicos ponen al alcance de la mano toda esa información, sigan existiendo obstáculos de otro tipo que impidan disfrutarla.

O quizá ni siquiera es exactamente eso, porque, aunque el intento de ayer fue fallido, sí conseguí comprar varios libros hace unos meses en la web de O’Reilly. Y, de hecho, mi suscripción a Safari me permite descargar capítulos o incluso libros enteros de su inmensa biblioteca.

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